Turismo río arriba: Caserío Esteñibar, Elorrio- Segunda parte

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Por Mikel Irizar
En un primer momento, el que empieza en el mundo del turismo, bastante suele tener con el desarrollo de su propia idea. Sin embargo, pronto se dará cuenta que en solitario difícilmente traerá a alguien río arriba. El que viene de visita, quiere una oficina de información, comprar un recuerdo, comer o beber algo… Y sobre todo, quiere llevarse una experiencia río abajo, la sensación de haber hecho algo especial, algo que ha merecido la pena y que –quizás- se pueda repetir con un poco más de tiempo. Para eso, los agentes turísticos tienen que actuar conjuntamente, donde la suma es más que sus partes.

Fátima y yo empezamos a vivir en el caserío de Esteñibar hace 19 años, río arriba del río Ibaizabal, en Elorrio. Hace tres años quisimos dar un vuelco a nuestra situación laboral, romper los lazos anteriores y a cambio ganar tiempo. Alrededor del caserío tenemos el viñedo, una hectárea dedicada al txakoli y dentro de casa mucho espacio. Y pensamos en acoger personas en casa. Pero en Elorrio ya existían otros cuatro turismos rurales y no queríamos quitarles un trozo del pastel, queríamos agrandar el pastel para todos. Por eso empezamos a elucubrar e ideamos un nuevo servicio: además de vivir en nuestra casa, la oportunidad de vivir con nosotros. Ya que disponíamos de tiempo, ofreceríamos ese tiempo a los visitantes. Y como nos manejamos en varios idiomas, Internet nos ayudaría a encontrar en el mundo global nuestro grupo objetivo. Después de tres años, y aunque lo hemos hecho humildemente, podemos decir que la fórmula es exitosa. El que lo ha probado ha visto que la oferta es diferente y nos ha reconocido que le ha gustado mucho.

Nada más comenzar, supimos que en las Baleares se había constituido una iniciativa para promover e interconectar el turismo responsable. La iniciativa tenía en su base un código ético creado en la comarca catalana de la Garrotxa, dentro del parque natural y alineado con las normas europeas. Según el código, el turismo responsable se mide en tres ejes: gestión de la empresa, sostenibilidad y compromiso con la sociedad. Ofrece tanto una evaluación como un camino para la mejora.

Hemos tomado con mucho interés participar de esta red, ya que estábamos en ese camino, y esperamos situarnos en el nivel más alto de la evaluación para el año 2015. De hecho, para una iniciativa pequeña como la nuestra la demanda que pudiera provenir por vía de los canales masivos sería demasiado. Nos interesa más segmentar nuestra oferta y encontrar personas en el mundo que puedan compartir nuestros valores.

Antes de empezar en el ámbito de turismo, pusimos el viñedo en colaboración con el Txakoli Mendraka de Elorrio. Y junto a ellos hemos visto como en nuestro entorno se está reforzando el enoturismo, como la gente viaja cada vez más con ganas de conocer más sobre el vino. Actualmente, ya ofrecemos distintos servicios con nuestros amigos de la bodega –visitas a la bodega o en el pueblo, cenas privadas… y estamos explorando nuevos caminos, siempre compatibles con la vinicultura y nuestros valores.

Dentro de esa cooperación viene la iniciativa MOMUS sociedad cultural, que estamos desarrollando en Elorrio y alrededores. En el Duranguesado se quiere unir a los distintos agentes turísticos –públicos y privados- entorno a una institución y junto con la Agencia de Desarrollo hemos acordado crear una sociedad en el entorno de Elorrio, que se coordine con la existente en Durango y coordinar así a toda la comarca.

En MOMUS nos reuniremos las próximas semanas los actores de todo el sector, comerciantes y hosteleros, alojamientos rurales y de esparcimiento, agentes culturales e instituciones y les daremos forma a las ideas trabajadas con anterioridad:

  • Estabilizar la oficina y el técnico de turismo
  • Estructurar y asegurar los servicios turísticos básicos
  • Definir junto con toda la comarca la oferta turística integral
  • Difundir la cultura y el interés del turismo entre los habitantes como elemento de interés común
  • Incorporar la perspectiva del turismo en todas las instituciones, para que a la hora de la toma de decisiones se tengan en cuenta las repercusiones en el turismo
  • Acercar la venta de nuestra oferta de Bilbao e Internet
  • Ayudar a los integrantes de las asociaciones en la planificación y gestión, facilitando las herramientas disponibles a todos los integrantes

En Esteñibar somos euskalzales, y vivimos en euskera. Eso sí, con los visitantes nos manejamos en castellano, francés e inglés, y una vez consumida conjuntamente una botella de txakoli, también en italiano y catalán. No porque seamos esukalzales, sino por visión de negocio.

El turismo moderno busca el indigenismo. Como consecuencia de la globalización el mundo cada vez es más parecido y el viajero estima esa comodidad, encontrar las mismas cosas el cualquier paraje. Pero para que eso no sea aburrido, el viajero cada vez pide más lo local, típico, indígena, sonidos y olores que le hagan saber que está fuera de su hábitat habitual. Desde ese punto de vista, el que vivamos en euskera nos hace atractivos ante los ojos del visitante. Somos civilizados, un poco cultos, sabemos vivir bien, pero a su vez somos indígenas, distintos, especiales. En nuestra experiencia, todos los visitantes han agradecido esa autoctonidad y cuando se han ido siempre se han llevado alguna palabra grabada en euskera. Esa palabra muchas veces es bizipoza (alegría de vivir).

En las relaciones que hemos tenido hasta ahora con los visitantes hemos visto claro que les gusta mucho nuestra calidad de vida y nuestra capacidad de disfrutar del placer. Tenemos a la naturaleza y el clima a nuestro favor, y no digamos nada de la comida y la bebida. Las distancias no son grandes y estemos donde estemos hay muchos lugares de interés a 30-40 kilómetros a la redonda. Y gracias a todo eso – y dejando atrás los tiempos difíciles- lo que los vascos transmitimos es alegría de vivir.

La alegría de vivir puede ser nuestro producto más comercial. El ambiente cordial, los ritos alrededor de la mesa, el confortable entorno verde, el ambiente de nuestras calles, los bares y pintxos…

La última pareja de visitantes de Hong Kong aprendió bien el significado de la palabra bizipoza (alegría de vivir), y que nuestra forma de vida se les hace más atractiva que la que hacen allí. Por eso el mensaje que nos enviaron una vez que regresaron – traducido al euskera por un traductor- terminaba de esta forma: “Poz handiz bueltatuko ninteke berriz zure herrira!” (Volvería muy feliz otra vez a tu pueblo!)

Links de interés:

http://www.turismoruralresponsable.com/empresas_turismo_rural.php?zona=Euskadi&apartado=alojamientos&idioma=EU

http://www.turismoruralresponsable.com/empresas_turismo_rural.php?zona=Euskadi&apartado=alojamientos&idioma=EU

http://mendraka.com/

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