Religión y hábitos en alimentación: Aceite, mantequilla y bacalao

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Por Julián Otero

La historia muchas veces tiene un componente biocultural mucho más grande del que le solemos atribuir. Es decir, muchas de las grandes decisiones tomadas a través de la historia tienen que ver más con la comida que con otras cosas. La política, al igual que hoy en día, siempre ha sido la manera de contentar al pueblo y nunca hubo mejor manera de tener feliz a la gente que con la panza llena.

La Reforma Protestante, por ejemplo, nunca se suele ver desde una perspectiva alimentaria, cuando es una de las formas más interesantes de acercarse a este movimiento. Todos sabemos que la Reforma Protestante se generó a raíz de la expansión de la Biblia y de sus múltiples interpretaciones, o eso es lo que suponemos. La realidad tiene que ver con un entramado sociopolítico mucho más complejo, donde las formas de comer tienen mucho que ver.

Primero tenemos que remontarnos varios siglos atrás, hasta el Imperio Romano. Los romanos- que copiaron en casi todas sus costumbres a los griegos- también hicieron suyos los tres alimentos más consumidos en aquella época por el Mediterráneo: el trigo, el aceite y el vino. Esos alimentos bajo el prisma romano eran los alimentos civilizadores y por tanto, los alimentos que tenían que extenderse bajo su dominio en toda Europa.

En contraposición, existían los alimentos bárbaros, consumidos por las tribus celtas y germanas, que eran la cerveza, la leche y la carne de caza.

Dos culturas enfrentadas en un binomio civilización contra salvaje, o lo que alimentariamente hablando es un binomio ganadería y agricultura contra caza y silviculturismo.

Los romanos no solo expandían su forma de alimentarse, sino que expandían su cultura. Lo que le vino muy bien al Cristianismo, que pudo usar la estructura heredada de Roma y su cultura alimentaria para implementarla en sus ritos.
Los primeros católicos tenían una predilección por los alimentos vegetales: renunciar a la carne era renunciar a la violencia y al sexo. Por ejemplo el alimento preferido de los eremitas eran las plantas silvestres, si era posible crudas, como una referencia clara al Edén, el paraíso perdido. Estoy seguro que estos eremitas disfrutarían mucho de la Nordic Cuisine.

Eso sí, en la Iglesia Católica Apostólica Romana no todos comían así estilo raw vegan, sino que durante la Edad Media les gustaba más vivir en la máxima opulencia posible y la Biblia como bien sabemos tiene variadas formas de ser entendida. Los cristianos solían comer de todo cuando pudieran y se les permitiese. ¡Imaginaos decirle a los pueblos del norte recién convertidos que tienen que dejar de comer carne después de siglos y siglos de ingesta!

Pero a partir del siglo II d.C. empieza a formarse la organización de lo que será la Cuaresma, ayuno y penitencia. La Cuaresma- para quien no lo sepa- fue durante mucho tiempo la única prescripción alimentaria en la Europa Cristiana, y consistía en un ayuno parcial donde no se dejaba de consumir carne y sus derivados. Y es ahí, que no me olvido, donde volvemos y nos enlazamos con la Reforma Protestante del siglo XVI.

Europa en el siglo XVI vive situaciones complicadas, el viejo orden dominado por los reinos italianos y su control sobre las rutas comerciales de Asia se vió amenazado cuando primero Cristóbal Colón en 1492, y luego Vasco de Gama en 1497, encuentran nuevas rutas comerciales que acabarían el monopolio comercial genovés y veneciano.

comercio venecia

Por otra parte, la sociedad se encuentra decepcionada con la sociedad clerical y su corrupción. Pensad que ya por esa época pasaron los papas de la familia Borgia, la familia valenciana más famosa de la historia, conocida por sus intrigas y maquinaciones, pero menos por su gusto gastronómico. Pero eso no es todo, hay algo más importante dentro de los problemas cotidianos de la sociedad del norte de Europa.

Dependen del sur para su alimentación. Necesitan vino para los oficios y se les prohíbe usar mantequilla o cualquier lácteo en Cuaresma, obligándoles a comprar aceite de oliva, que por supuesto proviene del Mediterráneo, y como presuponéis no a un precio asequible. Era obligatorio para ser buen cristiano el tener una botella de aceite en la despensa o morirse de hambre sin tomar ningún tipo de grasa que diese energía en los fríos inviernos.

La Reforma Protestante trajo consigo la abolición de la Cuaresma tal y como era entendida y permitió que el norte se alzase con su biodiversidad alimentaria, con la posibilidad de auto-sustentarse. Tanto fue el impacto y el miedo de la Iglesia Católica Apostólica, que se autorizó a las provincias de Bretaña, Normandía o Flandes a poder tomar mantequilla en Cuaresma.
Como ven, la Cuaresma no solo trajo consigo elaboraciones de Bacalao al recetario español sino que modificó para siempre el contexto cultural y social de Europa. Y nos dividió, al igual que en la época romana, entre consumidores de aceite y de mantequilla.

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