La sonrisa de Umo: cómo tener buenos camareros

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Por Berta del Barrio

En lo que a restaurantes se refiere, siempre le damos tanta importancia a la comida como al servicio. Y cada día más. Uno de los problemas que sufre actualmente la restauración es que el cliente sale menos de casa a comer, porque espera más por menos y no percibe una experiencia diferente entre comer en casa y en la calle. Y en este sentido, una buena comida no es suficiente, hacen falta tener buenos camareros. ¿Cómo se consigue?.

Tenemos que generar emociones y estados de ánimo positivos a través de todos los elementos que tenemos a nuestro alcance, para crear un recuerdo lo suficientemente agradable y atractivo como para sacar a los clientes de sus casas. Si a una buena comida le unes un buen ambiente, buenos camareros y precio razonable, entonces el éxito está asegurado.

Ofrecer un buen servicio siempre es más difícil que ofrecer un buen producto. ¿Por qué? Resumiendo, son tres los motivos fundamentales:

    – Por la inmediatez: el servicio se produce en el aquí y ahora, es más difícil mantener una calidad constante y corregir errores.
    – Por la intangibilidad, que hace que la calidad y la evaluación del cliente sean más difíciles de medir.
    – Por la interacción que se produce entre el que da el servicio y lo disfruta, que siempre puede ser fuente de insatisfacción por no ser suficientemente cálida y personalizada).

¿Quién maneja estas claves directamente con los clientes? ¿Y cuál es la pieza que más influye en que la experiencia del cliente sea memorable? los buenos camareros: http://allaboutfoodmag.com/la-importancia-de-llamarse-camarero/

Cuando encuentras un camarero con una buena disposición, que ha probado lo que te da a comer, que te lo sabe explicar, que te da un servicio eficiente (aunque sea mínimamente) y que percibes que se preocupa por ti: ¡se produce la magia!. Esto nos pasó en el restaurante Umo (Grupo Nomo) del Hotel Plaza (Hoteles Catalonia) en Barcelona; donde Olga, “la sonrisa de Umo”, a pesar de que llegamos tarde, nos fuimos los últimos, le freímos a preguntas y sacamos más fotos que unos guiris desaforados, nos hizo sentir especiales e importantes. ¿Adivinas a qué restaurante volveremos a ir?

servicio

Os dejamos cuatro pautas fundamentales sobre cómo tener buenos camareros:

  • Selecciona por la actitud, no por la experiencia. Puntos básicos que debes valorar: su extraversión, su amabilidad/ deseo de agradar y su optimismo. Quizá este último punto te extrañe, pero según las investigaciones del prestigioso psicólogo M. Seligman, los mejores vendedores son los más optimistas, porque persisten mucho más frente a las dificultades que los pesimistas. ¿Y qué queremos nosotros, transporta- platos, o vendedores de nuestra imagen y productos?
  • Forma a las personas:
    1. – Sobre tu oferta: debes contarles los productos, las elaboraciones, y sobre todo, deben probarlas. Formarles no es darles por escrito las cosas pensando que con eso el trabajo está hecho. Incluso en el caso afortunado de que alguno lo lea, se le olvidará con facilidad. Justo como te pasaría a ti. ¿Qué se lo estudien? Insuficiente: se nota tanto cuando hablan de oídas… Como en el caso anterior, valorarán la información y la formación si tú la pones en valor con tu actitud y esfuerzo.
      – En actitudes y valores: cuéntales cómo quieres que sea la empresa, cómo debe ser el servicio, cómo quieres que se sientan los clientes… Prepárales no para ser camareros, sino para ser responsables del restaurante. Así, serán buenos camareros, tendrán la visión global del negocio y se implicarán más porque entenderán mejor las exigencias y las situaciones.
  • Dedica tiempo a tu gente: si ellos no son importantes para ti, tú no lo eres para ellos. Y tu negocio, lo mismo.
  • No les desmotives: no hace falta que seas un líder nato (además, eso no existe), procura no desmotivarles, sobre todo, antes del servicio. Todos lo sabemos pero…
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