Innovación y el perfil del nuevo consumidor en alimentación

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Por Berta del Barrio

En este artículo os resumimos las principales ideas que Jeroen Duijvestijn, Director de Trend Lab, aportó al 2º Symposium Growing_Young, “Food Science for new consumers challenges”, organizado por Azti Tecnalia en Bilbao.

El sector alimentario en general tiene que adaptarse a los rasgos que definen al nuevo consumidor. En la actualidad se invierte en I+D la mitad que hace cinco años, y sin embargo estamos viviendo una época de cambios constantes que nos obligan a flexibilizarnos.

El proceso de innovación debe ser abordado con el consumidor como punto central, no desde las posibles innovaciones tecnológicas que sean posibles en la empresa. Partir de los datos demográficos como la principal explicación de los hábitos de consumo, hacer coolhunting, practicar open innovation y tener claros los motivos emocionales de la compra son pasos fundamentales para innovar en la alimentación.

Uno de los grandes problemas del sector alimentario es la dificultad de conocer el perfil de los consumidores, cuando se compra en supermercados. Sin embargo, a través de la venta on line se pueden adquirir muchos datos de los clientes. Además, el time to market se acorta, ya que se pueden lanzar nuevos productos, testearlos y retirarlos mucho más rápidamente si no tienen el éxito esperado.

Los principales rasgos del nuevo consumidor en alimentación son:

    Empoderamiento: las redes sociales han tenido un gran impacto en el consumo. Los consumidores comparten sus experiencias, y hay muchas decisiones que ya no tomamos sin mirar antes qué opinan otros clientes, como por ejemplo, elegir un hotel. La industria alimentaria todavía no se ha visto afectada del todo por esta revolución, pero lo acabará siendo. Por ejemplo, Open Label es una plataforma que nos permite ir por el supermercado y con el Smartphone y el código de barras del producto, saber qué opinan los clientes del producto y la información que nos quiere dar el fabricante. El consumidor tiene cada vez más información gracias a las tecnologías, y también tiene más educación, más capacidad para procesar y reflexionar sobre la información recibida.
    Open Innovation: el cliente está dispuesto a hablar con el fabricante sobre sus gustos, los productos, y las empresas ya están buscando plataformas para dialogar con los consumidores. Por ejemplo, los concursos que lanzan algunas marcas para elegir un nuevo sabor en la gama de su producto. ¿Por qué nos interesa participar? Porque el consumo alimentario es emocional, nos interesa nuestra salud, el bienestar, tenemos interés por saber cómo se han fabricado los alimentos.
    Activismo: e hiperconectividad a través de nuevo de las redes sociales, los consumidores son capaces de forzar a las empresas a cambiar ingredientes o rasgos de los productos. También hay que tener en cuenta la influencia de determinados blogueros. Los motivos pueden ser diversos: preocupación medioambiental, bienestar de los animales, salud, el trato a los trabajadores, etc.
    A más de la mitad de los consumidores les gusta probar cosas nuevas, siempre que el valor percibido compense e incremento de precio o el esfuerzo de hacer un cambio de hábito.
    El número de hogares crece aunque no aumente la población a la par: cada vez son más los hogares unifamiliares. En el norte de Europa de hecho la mayoría de los hogares son de una persona.
    Personalización de la alimentación: la impresión 3D, los avances en la lectura del ADN para personalizar las necesidades de alimentación y por consiguiente los productos, el internet of things y la nevera conectada al Smartphone, son cosas que ya están llegando.
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